¿VIDA INTELIGENTE EN MARTE? SOBRE LA FALTA DE FEEDBACK Y EL AISLAMIENTO

05/10/2015 adminfocus
  • Jefe: Ahhhh, sí… he oído hablar de ella... es muy popular en algunos foros. Al parecer conoce a mucha gente importante.
  • Cristina: Eso solo lo puede haber dicho alguien que no ha convivido con ella, o bien alguien que se ha creído su versión de sí misma.
  • Jefe: Entonces ¿qué es lo que la hacía tan particular?
  • Cristina: Construyó su identidad como persona y como profesional en circunstancias muy especiales. Ella venía de una familia humilde, como muchas otras personas, pero pienso que en su entorno más cercano se solía mirar al de al lado con un filtro de envidia. Eso le despertó las ganas de ser reconocida por todos los demás.
  • Jefe: Pero tendría sus puntos fuertes y menos fuertes, como todas las personas, ¿no?
  • Cristina: Por supuesto, pero mirarse hacia dentro es algo que no hacía y, en su lugar, destinaba esa energía a hacer, hacer y hacer hacia afuera.
  • Jefe: Creo que no termino de comprenderte … pero tendría “su nivel” técnico … digo yo … alguien con tantos años de experiencia en su profesión no puede ser un ignorante total en la materia.
  • Cristina: Mmmm… se había hecho con un catálogo de conductas que había copiado de los demás y que le había dado resultado. Las repetía compulsivamente sin importar si tenían sentido al reproducirlas. Siempre las mismas palabras, los mismos temas de conversación, las mismas reacciones, ...
  • Jefe: Resultaría cansino entonces, ¿no?
  • Cristina: Lo resultaba sí, pero ella se formó en un momento bonanza, en el que la tendencia del mercado tapaba los fracasos, así que terminó desarrollando una concepción de sí misma que… sí… se fundamentaba sólo en profesional de éxito que había sido en el pasado, pero ahí se quedó. Sin embargo, seguía teniendo el mismo y altísimo concepto de sí misma cuando las cosas ya no iban de la misma manera, ni mucho menos.
  • Jefe: Creo que comienzo a comprenderte… he conocido a profesionales así; yo los llamo “hijos de las vacas gordas” Pero dime: ¿cómo actuabais vosotros?
  • Cristina: Supongo que por comodidad, pereza y también para no desmontar su mundo imaginario, preferimos no entablar una relación más profunda con ella. De haberlo hecho nos hubiera encantado hablarle de los efectos que provocaba su conducta en el entorno y en cada una de nosotras, los superiores, etc. Le privamos de lo más valioso que se le puede ofrecer a una persona para saber quién es.
  • Jefe: El feedback.
  • Cristina: Exacto. Pero entendido como información sobre cómo te comportas y ofrecida con afecto y respeto por ti. En respuesta a tu pregunta anterior sobre cómo actuábamos nosotros, te diría que ahora valoro que actuamos MAL.
  • Jefe: Tampoco parece tan sencillo hacerlo bien, en caso de querer hacerlo.
  • Cristina: No lo era sin duda, pero al pensarlo ahora, después del tiempo que ha pasado, el hecho de dejarlo pasar sin darle esa información aprovechando el cariño que cada uno le pudiera tener, nos perjudicaba día tras día. Eso lo sabíamos cada uno de nosotros, pero preferíamos no tocar ese tema y comentar con cierta sorna todas y cada una de las escenas quijotescas que vivíamos cada semana. Había ocasiones en que se vivían escenas delirantes.
  • Jefe: ¿Y ella no sacó nunca el tema?
  • Cristina: Ni por asomo. Pienso que comenzó a sentirse muy frágil, ya no solo en la capacidad de “mirarse hacia adentro”, sino que también en cuanto a la capacidad de “mirarse hacia afuera”, es decir en cuanto a valorarse qué proyectaba en su entorno como profesional. Con nuestro silencio le dificultamos poder viajar por el Círculo de la Experiencia; ese en el que gracias a los demás, pasas de no ser consciente de cómo haces las cosas a darte cuenta de cómo mejorar y llevarlo a cabo de manera continua. Primero fue ella, después las circunstancias y por último nosotros quienes la convertimos en una persona desconectada de la realidad.
  • Jefe: Pero no toda la culpa sería vuestra, digo yo… también habría más personas. Sin ir más lejos, otras figuras de la organización que compartían también mucho tiempo con ella, podrían haberle ayudado ¿no?
  • Cristina: ¡Buen punto! Ni tan sólo esas figuras (sus superiores, compañeros de otros departamentos,…) se atrevieron a hacerlo. Ella se vacunaba a través de su comportamiento, trasladando a los demás el mensaje de que “la empresa era ella y ella era la empresa”… casi como si todos tuviéramos que agradecer que estuviera trabajando con nosotros. Ella no se podía entendía de manera independiente al proyecto de la empresa… una empresa con la que se identificaba tanto, como capaz era de criticarla con crudeza; eso se debe a que la conocía bien después de tantos años.
  • Jefe: ¿Y vuestra contribución al éxito donde quedaba?
  • Cristina: Ella reconocía nuestra parte ante nosotros, pero hacia de puertas afuera digamos que “la realidad sufría alguna alteración” y daba una versión distinta, en la que evidentemente ella tenía un protagonismo fundamental en los éxitos que lográbamos… pero solo en los éxitos… los fracasos se debían al contexto económico, a los pobres clientes o incluso también a nosotros.
  • Jefe: En fin, espero que aquí no vivas una situación ni mucho menos parecida.
  • Cristina: Jajaja, espero que no. Si de algo me ha servido haberla conocido, ha sido para darme cuenta que todos tenemos la responsabilidad con los demás de actuar como espejos. Así, con respeto y cariño, los demás pueden construir su concepto de sí mismos, mientras se conectan con la realidad.
  • Jefe: Pues conmigo ya puedes empezar.
  • Cristina: Gracias por la oportunidad que me ofreces… no te quepa ninguna duda que lo haré cuando piense que más te pueda ayudar. Tú también estás invitado, más allá de que seas mi jefe.