EL PRIMER JEFE

29/06/2015 adminfocus

¿Eres actualmente responsable de un grupo de trabajo?

¿Lo fuiste anteriormente? ¿Mantienes la relación con ex colaboradores tuyos?

¿Acaso las experiencias relacionadas con desarrollo o con liderazgo de personas son aquellas de las que guardas un mejor recuerdo?

Te invito a hacer un experimento:

  1. Comienza por tomar 2 cosas: un papel (físico o virtual) y unos minutos para recordar al primer jefe que tuviste… y me refiero a una experiencia profesional relacionada de una naturaleza similar a la que has desempeñado la mayor parte de tu vida, no a un trabajo de verano.
  2. Después de unos pocos minutos recordando momentos, sensaciones, éxitos y fracasos, escribe en ese papel 5 formas de describir a ese primer jefe. Evita generalidades, tipo “cordial”, “cercano”, “orientado a resultados”; mejor expresiones que salgan de ti y que mezclen objetividad y subjetividad, tipo: “me pedía cosas que ni yo mismo imaginaba que iba a poder hacer” o “era el último en salir del trabajo y además enviaba correos el domingo por la noche”.
  3. Posteriormente, pregunta a tus (ex)colaboradores por 5 conceptos que utilizarían para describirte a ti como Mando (aquí incorporo una cosa nueva; mejor preguntar a personas con las que tengas una relación honesta… por suerte o por desgracia es un ingrediente importante de las relaciones y un aspecto crítico para este experimento).
  4. Seguro que ya te imaginas como termina esto… ¿valorando cuántas de estas descripciones de tus (ex)colaboradores sobre ti coinciden con las que hiciste tú sobre tu primer jefe? EXACTO, así es.

No me atrevo a vaticinar cuál ha sido vuestro resultado, si una mayor cantidad de coincidencias o de diferencias, sin embargo sí que me atrevo a apostar que aquellos a los que vuestro primer jefe os marcó, habréis encontrado más coincidencias que diferencias, sobre todo si vuestro primer jefe fue excelente.

Semanas antes de escribir este artículo he venido preguntando a profesionales consagrados en su especialidad acerca de qué les marcó de su primer jefe. La mayoría de “entrevistados”, se han parecido en algo en el fondo, pero sobretodo en la forma.

  • En primer lugar, en la mayoría de casos he recibido instantáneamente por respuesta un “No, a mi no me influyó para nada”.
  • En segundo lugar, cuando he pedido más información, estos profesionales me la han ofrecido con un brillo en los ojos, como si estuvieran recordando un tiempo con nostalgia.
  • En tercer lugar, y a través de sus respuestas, me ha parecido que ciertas cosas que decían sí las habían incorporado a su modo de hacer… y esto es mi valoración personal, a partir del conocimiento que tengo de ellos.

Solemos encontrarnos con este primer jefe en un momento de nuestra vida profesional de gran incertidumbre: la inmadurez profesional. Expectantes pero a la vez dispuestos a todo para convertirnos en uno de esos profesionales consagrados en nuestra especialidad que veíamos en la facultad, por la calle o en medios de comunicación.

Tenemos un buen álbum de experiencias de esa época, ¿no? Se almacenaron en el trastero de la memoria, en el que se metieron a través de la emoción que nos causó vivirlas. El coctel de juventud, ingenuidad, necesidad reconocimiento y por qué no, tener tan fresca la vida académica, suele provocar una resaca de tremenda euforia cuando se toma en situaciones de éxito. La resaca del mismo coctel puede ser de profunda frustración al final de los fracasos… ¿recuerdas alguna otra etapa trabajando tan pasional como aquella?

Lo anterior me hace pensar que ese primer jefe nos influían en lo técnico, pero que en cuanto a las emociones… en cuanto a la emociones… éstas en el fondo quizás no tenían jefe.

Desde entonces habremos ido madurando y como consecuencia, aprendiendo que todo es relativo. Así los fracasos se vuelven pequeñas decepciones y los éxitos sólo lo que se espera de ti porque se supone que sabes de qué va tu trabajo.

Llegado a este punto me planteo varios interrogantes derivados del experimento para que sean otros investigadores (en este caso vosotros), los que los resuelvas:

  1. ¿A ver si es que poco a poco nos hemos puesto un jefe para las emociones que no teníamos? (Nosotros mismos).
  2. ¿Cómo estamos ayudando a que los colaboradores más jóvenes de nuestro equipo vivan ese torrente de emociones de sus primeros pasos en la profesión?
  3. Y por último ¿qué será actualmente de vuestro primer jefe?