COACHING PARA EL IMPULSO DEL LIDERAZGO DIRECTIVO

04/01/2014 adminfocus coaching liderazgo management.
COACHING PARA EL LIDERAZGO DIRECTIVO

El coaching como práctica de desarrollo es probablemente la que ha explotado de manera más fulgurante en los últimos 15 años, tanto en los ámbitos personal, familiar, deportivo, educativo, y por supuesto también en el empresarial. Sin embargo las raíces de la disciplina del coaching no son precisamente recientes.  El origen del Coaching se establece en la mayéutica socrática, que era un método de enseñanza basado en el dialogo entre el maestro y el discípulo, en el que el maestro no aportaba sus conocimientos, sino que guiaba al discípulo a través de preguntas para que afloraran los conocimientos que él ya tiene de manera intrínseca.

Etimológicamente el término mayéutica proviene de maiutike (Obstetricia en griego), es decir ayudar a dar a luz. Esta disciplina fue desarrollada por el filósofo Sócrates, y recogida documentalmente por su gran discípulo Platón.

Muchísimos años después, a partir de los años 70 fundamentalmente en Estados Unidos aparece el concepto de Coaching ligado al mundo del deporte, y al de la empresa, con autores como Tim Gallwey y John Whitmore, y aparece la escuela latinoamericana con Rafael Echevarría y Humberto Maturana entre otros, que ponen el acento en la importancia del lenguaje como herramienta para construir la realidad.

El coaching es un proceso de acompañamiento a una persona o equipo de personas orientado a potenciar la consecución de unos determinados objetivos a través de la aplicación de los recursos potenciales que ya tiene esa persona o grupos de personas. Es un proceso de cambio orientado al crecimiento personal o profesional.

Puede verse como una tecnología efectiva para el éxito personal o profesional o como un modelo avanzado de comunicación orientado al desarrollo personal o grupal.

Con independencia del enfoque que emplee cada distinta escuela de coaching, en líneas generales un proceso de coaching recorrerá las siguientes etapas:

1. Toma de conciencia: El proceso debe ayudar a que el cliente o coachee aumente su perspectiva sobre su situación deseada y sobre su situación actual, es decir, aprenda a observar su realidad y sus objetivos “desde otras gafas”.

2. Asunción de responsabilidad: El protagonista del proceso es el coachee y es él quien debe marcarse retos, plantear acciones y poner los límites en donde considere oportuno. El proceso de coaching versará sobre aquellos aspectos que están bajo el control o la influencia del coachee, es decir, sobre aquellos en los que puede y quiere incidir.

3. Acceso a los recursos potenciales: El coaching parte de la presunción de que el coachee tiene todavía más recursos de los que está poniendo en juego, y se orienta a despertarlos y ponerlos al servicio de los objetivos planteados. Esta fase tiene que ver con la identificación y gestión de creencias limitantes.

4. Pasar a la acción: Lo más importante en un proceso de coaching es lo que ocurre entre sesión y sesión. Las reflexiones que se generaran dentro de cada sesión son importantes y necesarias, pero el resultado de las mismas se plasma en lo que el coachee realiza o deja de realizar a partir de las mismas.

Estas 4 grandes etapas suelen plasmarse a nivel más operativo en los pasos que se recogen en el acrónimo anglosajón GROW:

  • Goal (Establecimiento del objetivo del proceso)
  • Reality (Exploración de la realidad)
  • Options (Opciones a identificar)
  • Will (Voluntad, compromiso de acción)

Las competencias y prácticas fundamentales para ejercer la disciplina del coaching son :

  • Confianza en el potencial de la persona
  • Escucha  activa y acompasamiento
  • Comprensión de los mecanismos de actuación de las personas
  • Uso poderoso de las preguntas
  • Responsabilización sin juicio
  • Feedback constructivo y aprendizaje continuo
  • Orientación al cambio de conductas
  • Foco en las fortalezas y potencialidades
  • Establecimiento de objetivos y acciones específicas

Como en otras actividades profesionales, para llegar a ser un gran profesional del coaching se requiere de un perfil determinado de profesional, de una formación sólida en coaching y en disciplinas relacionadas y complementarias (Programación Neurolingüística, Análisis transaccional, Management…) y de una experiencia sólida en esta práctica profesional. Son muchos los profesionales, que consideran que también es requisito importante para realizar la práctica del coaching de manera solvente atesorar un nivel importante de experiencia vital, pero este punto abriría un debate muy extenso.

En el año 2010, se realizó un estudio de campo con 70 directivos de grandes empresas españolas o multinacionales que operan en España y que habían recibido un proceso de coaching en el último año. Se les preguntó si el proceso de coaching había contribuido de manera significativa en el logro de los objetivos que se habían planteado, y se les daba a escoger de entre una lista de 10 posibles beneficios obtenidos en el proceso de coaching, para escoger un máximo de 3. El 83 % de los directivos contestaron que el proceso de coaching que habían realizado había contribuido de manera significativa a la consecución de los objetivos planteados. Los principales beneficios destacados por los directivos participantes en el estudio fueron:

1. Aumento de mi nivel de autoconocimiento sobre fortalezas y áreas de mejora (señalado por el 68% de los directivos).

2. Mejora de relación con los profesionales de mi entorno. (señalado por el 65% de los directivos).

3. Aumento de la autoconfianza para abordar retos y nuevos proyectos. (señalado por el 49% de los directivos).

4. Ayuda en la toma de decisiones (señalado por el 40% de los directivos).

Si entendemos el autoconocimiento, la autoconfianza, la capacidad relacional y la toma de decisiones como elementos claves para el liderazgo, parece evidente que este estudio confirma la efectividad del coaching para impulsar el liderazgo de los directivos españoles.

Como resumen podemos decir que un proceso de coaching ayuda al coachee a que se aproxime a su realidad y a sus retos de mejora de manera más amplia y rica, que impulse su responsabilidad y motivación por alcanzar los retos planteados, conecte con recursos latentes y se comprometa con acciones específicas de mejora.

En el marco organizativo, el coaching potencia los recursos con los que cuenta el directivo para impulsar su desempeño, ayuda a prevenir y encauzar sus dificultades y retos, y  potencia su desarrollo continuo.

De este modo la conexión entre el coaching y el liderazgo es clara. El coaching como disciplina en el ámbito de la Organización se orienta a impulsar las capacidades y prácticas de liderazgo por parte del directivo que recibe el proceso de coaching. Es decir, un proceso de coaching orientado al liderazgo ayuda al directivo a servir a su equipo para conseguir resultados valiosos transformando la realidad existente de su Organización o equipo de trabajo,  reforzando sus valores, a partir de una Visión que movilice e inspire los comportamientos y acciones de sus colaboradores de manera que éstos materialicen su potencial y optimicen su contribución a dichos resultados.

Jesús Martínez Bustos.

Director de focus inside.

Coach Senior de Aecop.