5 ATRIBUTOS DEL PROFESIONAL DE ALTO RENDIMIENTO

27/11/2014 adminfocus liderazgo Management Rendimiento coaching

Cuando te dedicas a acompañar a Organizaciones, equipos y personas para facilitar que sean más efectivos a la hora de conseguir sus retos, conoces a muchos profesionales de muy distinto índole. Aprendes de todos ellos, pero qué duda cabe que hay algunas pocas personas en las que percibes un alto nivel de profesionalidad, efectividad y productividad. En los últimos meses, he estado reflexionando al respecto llegando a las siguientes conclusiones sobre las claves que hacen que esos profesionales sean más productivos y tengan un alto rendimiento:

1. Centran su energía en sus ámbitos de control e influencia.
Quizá no sea un aspecto muy innovador, pero la distinción planteada por uno de los mayores referentes en Management, Stephen R. Covey, marca muchas diferencias en el rendimiento de un profesional. Hay personas con una alto potencial que no terminan de explotarlo ya que focalizan en gran medida su energía vital en aquellos aspectos en los que prácticamente no pueden incidir. Las personas con alto rendimiento la orientan de manera casi exclusiva a las decisiones y acciones que dependen directamente de ellos mismos o en influir de manera positiva en aquellas personas que están en su ámbito de relación.

2. Invierten algo de tiempo en analizar e inmediatamente pasan a la acción.
La acción marca la diferencia. Y una dosis adecuada de reflexión y análisis previos suelen ser de gran utilidad para potenciar la efectividad de dicha acción. Los profesionales altamente efectivos invierten un tiempo adecuado para analizar la información disponible, marcarse objetivos ambiciosos y realistas, planificar acciones bien orientadas y a partir de ese momento, se centran en la acción, asumiendo de manera controlada un cierto nivel de riesgo y demostrando un alto nivel de flexibilidad para adaptarse a las cambiantes circunstancias del entorno.

3. Combinan autoexigencia con autoestima.
La autoexigencia sin autoestima es flagelación. La autoestima sin autoexigencia es complacencia. Un equilibrio entre altas dosis de ambas lleva a una alta efectividad personal. El profesional de alto rendimiento se exige cada día un mejor desempeño, pero lo hace desde la autoconfianza, la serenidad y sin castigarse por no llegar a la perfección o por cometer errores.

4. Reflexionan sobre cada experiencia (tanto de acierto como de error) y aprenden de ella.
Todos habremos oído en alguna ocasión que el error puede ser una excelente fuente de aprendizaje y de mejora. Las personas altamente efectivas aprenden por supuesto de sus errores, pero también aprenden de sus aciertos y éxitos. Reflexionan sobre los recursos y factores clave que les han ayudado a avanzar o conseguir un reto, y generan estrategias para sacar aún más provecho de los mismos en futuros desafíos.

5. Se involucran en su actividad pero adoptan una cierta distancia.
Puede parecer contradictorio. En mi opinión, no lo es. Contribuir de manera extraordinaria en una organización o proyecto profesional requiere sin duda de un alto nivel de involucración. Sin embargo, los profesionales de alto rendimiento son capaces al mismo tiempo de disociarse de su día a día, coger una perspectiva amplia y algo lejana del entorno organizativo y relativizar los sinsabores, frustraciones, desencuentros, euforias y supuestos grandes logros que se dan en el entorno empresarial.

Sencillo de explicar. ¿Sencillo de aplicar?