3 PALABRAS A EVITAR EN EL ÁMBITO ORGANIZATIVO

27/07/2014 adminfocus

No somos observadores de la realidad, construimos la realidad desde nuestra perspectiva particular, y dentro de esta, desde el lenguaje con el que narramos nuestra realidad y nos relacionamos con los demás. En este sentido, hay algunas palabras que, a mi entender, vale la pena eliminar de nuestro registro lingüístico, que detallo a continuación:

Intentar (lo intentaré, yo lo he intentado…) Párate a pensar. La inmensa mayoría de veces que empleamos el verbo intentar en contextos de acción, esfuerzo para conseguir algo… queda implícito que no será posible lograrlo, o que es probable que ni siquiera se empiece la acción o proceso de actuación del que se está hablando. “Intento llamarte, intentaré tenerlo para el jueves" y expresiones de este tipo habitualmente preceden a la no realización de la llamada, o a la no realización de la tarea o acción comprometida. La recomendación es pararse a pensar sí uno está realmente comprometido con la acción o resultado del que se está hablando, eliminar el verbo “intentar”, y directamente utilizar el verbo de acción correspondiente (en positivo o en negativo): "Te llamo" o "no te llamo", "Lo tendré para el jueves", o "lo tendré para el viernes".

Culpable: El diccionario otorga sólo 2 acepciones para esta palabra: “Se dice de la persona a quien se imputa una acción u omisión ilícitas por haberlas cometido de forma deliberada o con negligencia de sus deberes”, o “Persona declarada responsable civil o penalmente por un tribunal”. Una vez que descartamos esta segunda definición, parece claro que el término culpable sólo debería emplearse en un ámbito organizacional cuando se ha actuado de manera malintencionada o negligente. Sin embargo, en mi experiencia en las organizaciones se emplea con facilidad en cuanto hay un error, dificultad, o simplemente un resultado no esperado. En las empresas debe existir responsabilidad frente a errores y aciertos, no culpabilidad. Así, debemos hablar de responsables de aquel éxito o de aquel error. De este modo, empezaremos a implantar una cultura en la que el error es una fuente más de aprendizaje y desarrollo.

Justificar: “Esta iniciativa deberá ser justificada ante el comité de Dirección” “Justifica con resultados numéricos la inversión que estás proponiendo”. Justificar siempre tendrá la connotación a mi entender, de que partimos de una posición de desconfianza o sospecha iniciales. También puede entenderse como otorgar explicaciones que no han sido pedidas (ya saben, “excusatio non petita, accusatio manifesta”) o excusarse en las circunstancias del entorno por no haber conseguido un determinado resultado. Nuevamente, resulta bastante fácil sustituir este verbo por otros como explicar, argumentar, demostrar, plantear…, palabras que no conllevan las connotaciones comentadas.

¿Cuestión de fondo o puramente semántica?. Tú decides. Yo de momento no intentaré justificarme para no parecer culpable.

Jesús Martínez Bustos.

Fundador y Director en focus inside.